Entrevistamos a Maria Lluïsa Maspoch, directora del Centre Català del Plàstic y catedrática de Ciencia e Ingeniería de los Materiales de la UPC

“Las investigaciones sobre el plástico interesan cada vez más a las empresas”

“En el reciclaje es clave generar nuevos productos de mayor valor añadido”

“La economía circular ha venido para quedarse”

Maria Lluïsa Maspoch en el Centre Català del Plàstic

Directora del Centre Català del Plàstic y catedrática de Ciencia e Ingeniería de los Materiales de la UPC, Maria Lluïsa Maspoch es especialista en plásticos y derivados, con una destacada experiencia en la investigación orientada a las empresas.

Su trabajo de investigación se centra en los materiales plásticos y compuestos ¿Por qué?

Hay algo de azar en todo esto. Estudié Química Orgánica y di con un profesor que llevaba la parte de polímeros en el departamento, de forma que enfoqué la tesis en el campo de los materiales plásticos. Cuanto más investigas, más quieres aprender. Y ahí estamos.

Desde el punto de vista de la investigación aplicada ¿Cuáles son las principales líneas de trabajo del Centre Català del Plàstic (CCP)?

Tenemos una línea de proyectos de investigación para empresas que abarcan muchos sectores, desde los embalajes a la construcción, automoción, óptica y aeronáutica, entre otros. También damos servicios puntuales a empresas en asesoramiento sobre problemas concretos, análisis y caracterizaciones de productos. Y la tercera función del centro tiene que ver con la formación especializada para empresas, sobre todo en caracterización, sostenibilidad, extrusión, selección de materiales y diseño de piezas, entre otros ámbitos.

Hace un año el centro se trasladó de Terrassa al Besòs ¿Qué ha mejorado con el cambio de ubicación?

Hemos estado muy bien en Terrassa, pero la nueva ubicación, en contacto con otros grupos de investigación, supone una ventaja. También hemos ganado en instalaciones y en las condiciones de iluminación, por ejemplo. El cambio nos ha venido bien.

¿Cuánta gente está vinculada de forma permanente al centro?

Hay seis personas adscritas directamente al CCP, a los que nos sumamos otras cuatro que somos de la UPC. Y se añaden los doctorandos y estudiantes que están desarrollando sus proyectos de fin de grado. El perfil predominante es el de ingenieros especializados en materiales.

Equipo del Centre Català del Plàstic

¿Qué les aporta CIT UPC en el proceso de transferencia y aplicación del conocimiento?

CIT UPC nos aporta visibilidad y representatividad. Nos permite estar en foros de interés y, a partir de ahí, conexión con empresas para proyectos y colaboraciones concretas. El contacto con otros centros y con investigadores de otras áreas también nos beneficia.

Las grandes empresas que utilizan el plástico como uno de sus componentes para la fabricación ¿Se interesan por proyectos de investigación que favorezcan su uso?

Sí. Las investigaciones sobre el plástico interesan cada vez más a las empresas. En los últimos dos años hemos detectado una mayor disposición hacia los plásticos más sostenibles, como los biobasados y los reciclados. Las empresas contactan con el Centre Català del Plàstic buscando nuestro expertise en estos temas, para introducir cambios en sus procesos productivos y mejorar la sostenibilidad.

¿A qué obedece este interés?

En gran medida a una directiva europea de 2019 que restringe el uso de plásticos de un solo uso y que propone alternativas, bien con otros materiales como el papel, el cartón y la madera, bien usando polímeros más sostenibles.

¿En qué proyectos de investigación trabaja actualmente?

Fundamentalmente en dos. El primero busca la revalorización de PET opaco de botellas, que es el que se utiliza una carga mineral de dióxido de titanio para proteger los productos lácteos, bastante común en países como Francia. Lo que estamos haciendo es mejorar su reciclado y encontrar aplicaciones de alto valor añadido, porque si se mezcla con el PET transparente el reciclaje se complica. Es un proyecto con un plazo de cuatro años, en consorcio de universidades francesas y españolas y financiación INTERREG. El otro proyecto, que forma parte de la convocatoria TecnioSpring, está orientado a la investigación en el reciclado del caucho de los neumáticos a través de su revalorización.

Maria Lluïsa Maspoch directora del CCP

¿Y en desarrollos para empresas?

Trabajamos en varios proyectos que están sujetos a confidencialidad. Uno de ellos, con un cliente del sector de la moda, se centra en mejorar los procesos, materiales y residuos en torno a los maniquíes para mejorar su balance ecológico. La financiación corre a cargo de la propia empresa. Y también hemos trabajado con este sistema con una firma de envasado interesada en mejorar uno de sus envases.

Más del 90% del plástico se produce a partir de combustibles fósiles ¿Cómo puede reducirse ese porcentaje?

Es curioso, yo suelo decir que hay más toneladas de papers producidos sobre este tema que toneladas de polímeros que se producen a partir de fuentes renovables. Las plantas que producen este tipo de plásticos biobasados son una minoría, y tardaremos tiempo en dar la vuelta a ese porcentaje. Pero estamos en ello. En nuestro centro hemos desarrollado varios proyectos sobre el ácido poliláctico (PLA), que es una de las alternativas a los polímeros generados a partir de fuentes fósiles.

¿El problema de los plásticos biobasados es el precio de producirlos?

Hay dos cuestiones. Una es el coste de producción, en el que incide directamente el escalado. Y la otra es el coste de las inversiones. Pero estoy esperanzada, y creo que en unos años este campo va a cambiar mucho.

El reciclaje es una de las bases de la economía circular y de la sostenibilidad ¿Cómo puede contribuirse a su desarrollo desde la investigación del plástico?

Contribuimos a la economía circular sobre todo en temas de reciclaje. La recirculación de los plásticos se basa en aprovechar la potencialidad del material, que en vez de convertirse en un residuo tiene una nueva aplicación con una vida útil larga y buenas prestaciones, porque si generamos algo de poco valor volverá a convertirse en un residuo en el corto plazo, y no habremos ganado nada. Aquí hay temas que afectan al propio diseño de los productos en origen, hay que pensar en la vida completa de cada componente.

¿Cree que el concepto de economía circular es una moda o ha venido para quedarse?

La economía circular ha venido para quedarse, aunque dentro de un tiempo lo llamemos de otra manera. No podemos desperdiciar esta cantidad de materiales de todo tipo, desde el plástico a los textiles, pasando por la comida, para acumularlos sin buscarles una salida. Y eso es algo en lo que trabajamos en la UPC, por ejemplo con la iniciativa Recircula Challenge, orientada a los estudiantes.

¿Cómo pueden procesarse los plásticos para generar compuestos ecológicos?

Tenemos un proyecto sobre eso en el centro que se denomina Eco Blends. La idea es mezclar los residuos de plástico con otros polímeros o modificar su estructura a través de un proceso de extrusión reactiva para generar un reciclado de alto valor añadido. En el reciclaje es clave generar nuevos productos de mayor valor añadido, no algo que se convierta en un nuevo residuo a corto plazo. Y eso se puede conseguir combinándolos con otros materiales. También se puede generar plásticos a partir de fuentes renovables, como el maíz, la patata y la caña de azúcar. Estamos investigando en ello.

¿Qué usos pueden darse a este tipo de plásticos derivados de materiales biodegradables?

Muchos, y algunos sorprendentes. Por ejemplo, el ácido poliláctico que se obtiene del maíz a partir de procesos de biofermentación se utiliza como filamento para las impresoras 3D. Hemos abierto una puerta a este material con una nueva tecnología de fabricación.

También ofrecen programas de formación para empresas ¿Qué les demandan?

Nos piden cursos enfocados a la mejora de procesos, uso de nuevos materiales, e incluso para ordenar la nomenclatura y la organización de las nuevas tecnologías. Son programas a medida adaptados a cada empresa.

Equipo del Centre Català del Plàstic

Sigue siendo poco habitual encontrar mujeres en la dirección de centros tecnológicos y, a nivel general, en las ingenierías ¿Alguna idea de cómo resolver esa anomalía?

Creo que uno de los problemas es la falta de modelos femeninos, de referencias en este ámbito. En la docencia y en la investigación si hay bastante representación de mujeres, pero no en la ingeniería, en las empresas. Tenemos estudiantes muy buenas que consiguen puestos de trabajo de calidad al terminar sus estudios. Para fomentar vocaciones creo que los medios de comunicación pueden ser un buen recurso, a través de los que incentivar el interés de las jóvenes mostrando ejemplos concretos.

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