Enric Carrera, doctor en Ingeniería Textil y director del Instituto de Investigación Textil y de Cooperación Industrial de Terrassa (INTEXTER UPC)

“Hay que apostar por las mascarillas reutilizables”

“La crisis del COVID-19 nos recuerda la importancia de invertir en I+D”

“La apuesta por los textiles técnicos sale reforzada de esta situación”

La crisis del COVID 19 ha dejado al descubierto las carencias del país en materia textil, pero superada la fase crítica de garantizar los suministros sanitarios a corto plazo, el profesor e investigador Enric Carrera cree que se abre un nuevo tiempo para las empresas del sector, muchas de las cuales están readaptando sus procesos de producción para fabricar textiles higiénicos y sanitarios. INTEXTER, el centro de la Universitat Politècnica de Catalunya que dirige, lleva desde 1964 cooperando con el sector en el desarrollo de productos textiles, prototipos y en la gestión ambiental, entre otras actividades. 

Enric Carrera

¿Cómo ha cambiado la actividad de INTEXTER con la COVID 19?

Nos ha afectado al no poder acceder a los laboratorios. Los proyectos de investigación anteriores se han minimizado, y básicamente lo que hemos hecho es un trabajo relacionado con la información que no necesita la presencia en el centro ni trabajo experimental, como la redacción de artículos científicos. Por otra parte, muchas empresas textiles que no se dedicaban a los productos textiles sanitarios están viendo la oportunidad de reorientar su producción, y muchas están contactando con nosotros para pedir información sobre la normativa que exigen este tipo de productos, sobre todo las normas de ensayo. Ahora mismo más de la mitad de nuestra actividad está relacionada con la COVID 19, y a nivel de consultas al 90%.

¿Qué es lo que necesitan tener en cuenta las empresas para fabricar productos de higiene sanitaria?

Nos consultan sobre las fibras que pueden emplear, tipos de tejidos, hilos adecuados, tratamientos de acabado, sobre la normativa aplicable, y cuestiones concretas para obtener los resultados necesarios en su proceso de fabricación y cumplir con la norma. 

¿Antes de la pandemia INTEXTER trabajaba en proyectos de textiles sanitarios?

Sí. De hecho, hace tiempo desarrollamos una técnica que se llama electro hilatura para fabricar nanofibras destinadas a la obtención de apósitos para uso sanitario, que dio lugar a la creación de una spin-off entre la UPC y el Hospital Sant Joan de Déu. Con estos apósitos llevan incorporados fármacos que inhiben la expansión del cáncer en las heridas que se producen en las operaciones quirúrgicas. Y también hemos trabajado en la aplicación de microcápsulas sobre tejidos capaces de liberar fármacos o productos de cosmética sobre la piel.

¿Las empresas del entorno de INTEXTER se están adaptando a la fabricación de textiles sanitarios?

Lo están haciendo, y algunas con éxito, pero no es sencillo. La fabricación de un producto es el resultado de una investigación previa, y eso no se hace de la noche a la mañana. Hemos detectado una cierta falta de conocimiento de la dinámica de los procesos de desarrollo. 

¿De qué forma les ayuda INTEXTER en este proceso?

Les orientamos en cuanto a materiales, grosores de hilo, densidades… En el caso de las mascarillas nos enfrentamos a un producto que precisa de una capacidad de filtración y de unas propiedades que no pueden improvisarse. 

¿De dónde reciben las peticiones de ayuda?

Sobre todo de empresas catalanas, pero también de toda España, y no solo de empresas. Nos consultan también hospitales que buscan proveedores. 

¿Las mascarillas han venido para quedarse?

Eso parece, pero a los ingenieros textiles no nos corresponde decidir sobres su uso, nosotros buscamos la forma de producción y el diseño más adecuado de acuerdo a las directrices sanitarias. Pero es evidente que si durante los próximos meses hemos de llevarlas la única solución es la mascarilla higiénica reutilizable, que puede ser de tejido punto o de calada. Las mascarillas quirúrgicas, las que lleva el personal sanitario, están elaboradas con lo que se llama no tejido: láminas producidas por enmarañamiento de fibras. 

INTEXTER está colaborando con el Departamento de Salud de la Generalitat ¿En qué les ayudan?

Al principio de la pandemia, cuando ante la falta de mascarillas en el mercado llevó a mucha gente a fabricar sus propios dispositivos en casa, les asesoramos en ciertas recomendaciones, como por ejemplo el que se evitara usar algodón en su confección. Ayudamos a identificar las características de los tejidos, y sobre todo en dejar claro lo que no había que hacer.

 ¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de adquirir mascarillas en el mercado?

Comprobar que el tejido con el que están hechas está certificado por un laboratorio reconocido por la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) para realizar ensayos de cumplimiento de la norma UNE 0065-2020. Deben reunir dos características básicas: Que la eficacia de protección bacteriana sea superior a 90 %, y que la respirabilidad sea inferior a 60 (Pa/cm2). El Ministerio de Industria Comercio y Turismo, ha hecho pública la lista de los tejidos que cumplen con estos requisitos y el nombre de las empresas que los fabrican.

¿La clave entonces son los materiales?

Se trata de elaborar un tejido que proteja a nivel bacteriano y que permita respirar. El problema es que en España solo hay un laboratorio que puede homologar los tejidos, AITEX. Y esto pone de manifiesto un problema grave como es la debilidad estructural que tenemos como país, es un desastre, porque se ha creado un cuello de botella que impide que empresas que quieren fabricar estos productos puedan hacerlo por falta de capacidad suficiente para realizar ensayos certificados. 

INTEXTER ha publicado una web con información actualizada sobre COVID y textil ¿Cómo está funcionando?

Lo hemos hecho para dar respuesta a las muchas consultas que nos llegan, que con frecuencia tienen que ver con lo mismo. La web reúne todo lo publicado en el BOE, las normas UNE,  normativa de otros países como EEUU, Francia y Gran Bretaña. También se recogen publicaciones científicas sobre la permanencia de la COVID en tejidos y la desinfección de prendas, por ejemplo. La actualizamos semanalmente y está funcionando muy bien.

¿Desarrollan acciones de formación sobre COVID y textil?

Sí, el 27 de mayo hemos impartido  un webinar que forma parte de un proyecto de cooperación en  el que participamos nosotros como  la Universitat Politécnica de Catalunya, el Ajuntament de Terrassa, la Mutua de Terrassa, el Consorcio Sanitario de Terrassa, la Escuela de Enfermería de Terrassa y el clúster catalán de los textiles de uso técnico (AEI Tèxtils). En el seminario ofrecimos formación a 80 empresas sobre materiales, normativas, ensayos y reutilización. Y tenemos previsto llevar a cabo varios más.

Las mascarillas desechables tienen el problema de los residuos a corto plazo ¿Debería fomentarse la fabricación y el uso de las reutilizables?

Si pensamos que en España hay 47 millones de habitantes y cada mascarilla se usa unas dos veces a la semana antes de desecharla, necesitamos 94 millones de ellas cada siete días. Esto supone 270 toneladas de residuo a la semana una cantidad impresionante. Hay que apostar por mascarillas reutilizables, que se puedan lavar, y que su vida útil esté en 30, 40 ó 50 lavados. Es la única vía desde el punto de vista de la sostenibilidad, pero también de ahorro en materias primas y en el presupuesto familiar. El reto está en lograr un tipo de tejido y acabado químico que alargue su vida lo más posible.

¿INTEXTER puede colaborar con las empresas en el desarrollo de mascarillas reutilizables?

Sí. Conocemos los criterios generales, pero hay que ensayar, y para eso disponemos de plantas piloto en las que probar los tejidos y el tratamiento químico. Una de nuestras ventajas es que, además de las funciones de laboratorio, tenemos la capacidad de producir prototipos a escala que permiten hacer este tipo de estudios previos. 

¿En qué otros proyectos relacionados con la COVID-19 están trabajando ahora?

Estamos investigando un sistema de purificación de aire desarrollado por una empresa catalana para desinfectar tejidos del virus. Es un tema importante por la inquietud del comercio de textiles respecto a que los clientes puedan probarse las prendas con seguridad. 

¿Está notando una reactivación del sector textil a raíz de la crisis del COVID-19? 

Sí, esto ya está sucediendo. En toda Europa más de la mitad de la producción es de textiles técnicos, destinados a la salud, la vivienda, la automoción… Etc. Esto requiere de más tecnología y de mano de obra cualificada, entre otros ingenieros, pero deja un margen mucho mayor que la indumentaria. Y la crisis del COVID no hará sino acelerar este proceso.  La apuesta por los textiles técnicos sale reforzada de esta situación. 

¿Puede ser una oportunidad para que las empresas sean más competitivas a través de la innovación?

Lo que no cabe duda es de que estamos ante una oportunidad para el sector textil nacional. La crisis del COVID-19 nos recuerda la importancia de invertir en I+D. Precisamos de centros tecnológicos y universidades que den apoyo a las empresas, también en sector textil.

¿Deben tomarse medidas para no depender de otros países en el diseño y producción de textiles higiénicos y sanitarios?

Sobre todo en España y en Catalunya. En los últimos 15 ó 20 años ha habido una dejación del apoyo al sector industrial productivo. En concreto del textil, que tenía mala imagen, se pensaba que no era la industria del futuro, pero se ha visto que es básico que haya una producción local para garantizar el suministro. No podemos depender de suministros externos y lejanos.

¿Y cree que se puede producir un mayor interés por los estudios universitarios textiles?

Ya lo estamos viendo. Ahora estamos viendo la importancia del sector, y desde hace cuatro o cinco años se aprecia un repunte en las matrículas en la Escuela Superior de Ingenierías Industrial, Aeroespacial i Audiovisual de Terrassa de la UPC, gracias también al apoyo del sector industrial textil a través de un programa de becas.

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