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Tecnología a medida

Santiago Royo

Dr. Santiago Royo, director de CD6 UPC

En las últimas décadas se ha producido un desarrollo magnífico en la función de transferencia de conocimiento de la universidad pública al mundo de la empresa. Sin embargo, esta actividad se ha ido dificultando en los últimos tiempos, como puede apreciarse en los indicadores de muchas universidades. A pesar de todo -nos lo reconocen muchas de nuestras empresas colaboradoras-, los grupos de investigación universitarios seguimos generando nuevas soluciones orientadas a resolver problemas reales.

Somos grupos con conocimiento tecnológico y capacidad para detectar oportunidades a partir del contacto con problemas reales y complejos. ¿Por qué, entonces, en algunos casos se ha reducido esa actividad, mientras que en otros se ha incrementado? El número de factores es grande. Destacan, en lo negativo, la falta de incentivos para la transferencia de conocimiento en la carrera académica y la complejidad de la gestión interna en instituciones con ritmos propios.

Otras situaciones menos estructurales tampoco ayudan. La primera es la crisis económica, que ha limitado la capacidad de inversión de las empresas en I+D+i, una actividad de riesgo que se mitiga mediante ayudas y créditos; éstos, a su vez, se han reducido radicalmente al mismo tiempo que se incrementaba la complejidad de su gestión. Adicionalmente, han aparecido nuevos actores en el sistema, con una elevada capacidad financiera y una gobernanza diferentes, que se han ido posicionando en el mismo espacio. Bienvenida sea esa competencia, que nos hará mejores a todos, pero está claro que como universidad pública debemos adaptarnos para competir en este nuevo marco.

Es cierto también que hay universidades que están creciendo anualmente en su actividad de transferencia. Son las que están aprovechando la oportunidad de trabajar en grupos especializados más grandes, que realizan proyectos interdisciplinarios captados por unidades específicas que realizan una promoción activa ante las empresas y que actúan como unidades de presión ante las administraciones, como hacen el resto de actores del sistema.

La capacidad y experiencia de los grupos de investigación se encargan del resto. Las universidades públicas han de mantener sus funciones de creación y transferencia de conocimiento, pero para ello necesitan encontrar soluciones que les permitan competir. A nuestro tejido empresarial le va el futuro en crear valor solucionando problemas reales a través de un conocimiento científico que se financia con los impuestos de todos.

Dr. Santiago Royo ,director de CD6 UPC,
miembro del Centro Tecnológico de la Politècnica,
escrito junto con 19 directores de centros UPC.

Publicado en Expansión el 5/11/2015