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Una app que pone en contacto a los geriátricos con los familiares residentes

El contacto diario entre los geriátricos y los familiares de los residentes es una delicada relación que, sobre todo en las primeras semanas, supone un esfuerzo por ambas partes para comprobar que la adaptación es satisfactoria y que reciben las atenciones y cuidados necesarios.

ger-app-web

David Sadurní, CEO de Smart Technologies Development, lo sabe bien. Su padre, enfermo de alzhéimer, reside en un centro especializado en Castelldefels (Barcelona). La necesidad de encontrar un vehículo a través del que canalizar información relevante para las familias, desde el calendario de actividades, aspectos relativos a su nutrición o una sencilla fotografía para comprobar su aspecto, le ha llevado a crear GerApp, una aplicación que pone en contacto a los geriátricos con las familias a través del teléfono móvil. Para llevar a cabo el proyecto, su empresa ha recurrido a inLab FIB UPC ,miembro del Centro de Innovación y Tecnología de la UPC (CIT UPC).

Los trabajos se han desarrollado a lo largo de cinco meses a cargo de un equipo de cinco personas dirigidas por Marta Cuatrecasas, coordinadora del área de Desarrollo de Proyectos de inLab FIB UPC. “Ellos tenían clara la idea y nos pidieron el desarrollo tecnológico de la aplicación, con el requerimiento de que funcionara en las tres plataformas (iOs, Android y Windows)”. Para conseguirlo han utilizado Phone Gap, un framework que permite implementar las apps en los principales soportes.

Para el centro este trabajo ha supuesto dirigir todos los esfuerzos a un proyecto orientado 100% a la comercialización, “algo que ha resultado muy estimulante”, explica Marta Cuatrecasas.

Se trata de uno de los desarrollos tecnológicos que inLab FIB UPC pone en marcha en colaboración con empresas, y en particular con start-ups, un modelo de colaboración que está en alza y que genera importantes beneficios para ambas partes.

Para David Sadurní, la experiencia de trabajar con el centro universitario ha sido satisfactoria: “Llegamos con la idea buscando el apoyo tecnológico de inLab FIB, con el que ya habíamos colaborado en otro proyecto, y el resultado ha sido el esperado. El grado de compromiso por su parte ha sido muy alto, y el trato humano también. Ellos trabajan en varios proyectos, y a pesar de ello siempre han mostrado la mayor disponibilidad para GerApp”. La colaboración espera mantenerse en el tiempo, ahora en el diseño de un gestor para la aplicación que también saldrá de los laboratorios del centro tecnológico.

Mientras los responsables de Smart Technologies Development introducen la aplicación en los primeros geriátricos y buscan patrocinadores para financiar su uso, que han planteado a coste cero para las familias y los centros, la Asociación Catalana de Recursos Asistenciales (ACRA) ha premiado su idea, destacándola como la mejor innovación en la dependencia y promoción de la autonomía personal.

Spin-Offs universitarias: del mito a la realidad

Seguramente, el concepto que cuesta más explicar fuera del entorno de la transferencia de tecnología, dentro y fuera de la universidad, es el concepto de las spin-offs vinculadas a los centros de investigación. El repertorio clásico de preguntas y comentarios que aparece cuando el tema entra en la conversación suele incluir variantes de “¿Por qué los funcionarios crean empresas?”, “¿Es legal?”, “Es injusto que las spin-offs dejen ganar a los investigadores mucho dinero”, o más elaboradas como “Las spin-offs se llevan el conocimiento y el capital humano de los centros”. Desde CD6, centro miembro de CIT UPC, tenemos una visión diferente.

Las spin-offs que yo conozco son -muy mayoritariamente en la UPC y fuera de ésta, y sabiendo que hay excepciones al modelo- un acto ejemplar de responsabilidad social por parte de investigadores valientes. Gente que no tiene suficiente con escribir artículos con fondos públicos para I+D. Que orienta sus desarrollos a necesidades de mercado. Que desarrolla tecnologías y capacidades que, de manera intencionada o por pura casualidad, dan solución a un problema real hasta el punto de que alguien -interno o externo al equipo investigador- pone dinero de los ahorros personales para llevarlo al mercado y venderlo, siendo consciente de que la probabilidad de perder dinero es muy alta. Que quiere transferir la tecnología desarrollada con conocimiento de causa desde la capacidad tecnológica. Que devuelve a la sociedad, vía impuestos y empleos, todo el dinero que se nos da para hacer investigación. Que permite mantener en la proximidad de los centros investigadores a técnicos formados con capacidades muy específicas y valiosas que, de otra manera, deberían buscarse trabajos a los que normalmente aportarían un valor muy por debajo de su capacidad. En cuanto al tema de ganar más dinero, la experiencia nos dice que, para ser suaves, habría que dejarlo como hipótesis preliminar optimista.

Equipo comercializado por Visiometrics, spin-off surgida de CD6 UPC

Equipo comercializado por Visiometrics, spin-off surgida de CD6 UPC

Aún así, desde CD6 llevamos constituidas desde 2003, hasta ahora, 10 compañías diferentes, lo que promedia una por año. Desde tecnologías relacionadas con el deporte hasta la electrónica de control de motores. Cada una tiene su historia diferente y singular. Algunas son impulsadas por  investigadores  senior y otras por los más jóvenes. Algunas son puramente spin-offs (surgidas del conocimiento generado por la investigación del centro), y otras start-up (que parten del conocimiento acumulado en el centro en el desarrollo de proyectos). Algunas ya han cerrado, otras acaban de comenzar, y unas cuantas están consolidadas. Pocas, por desgracia, generan a su vez nuevas spin-off, por ejemplo para abordar mercados específicos, o para aliarse con socios estratégicos separando tecnologías. Y todas juntas, a lo largo del 2012 generaron 6 millones de euros de facturación y crearon 32 puestos de trabajo, accediendo a 19 países desde el conocimiento y la investigación tecnológica, y  retornando a la sociedad los recursos que nos han permitido trabajar desarrollando las tecnologías que ahora intentamos llevar al mercado.

Y lo mejor es que hemos descubierto que, lejos de vaciar el centro de actividad y contenido, lo llenan. Los investigadores implicados crecen personal y profesionalmente, tenga o no éxito el proyecto. Acceden a mercados internacionales a través de distribuidores a los que nunca habríamos accedido como CD6. Nos mantienen cerca del mercado, nos ayudan a definir la estrategia del centro y a detectar oportunidades y desarrollarlas. Captan y retienen talento. Nos posicionan en entornos empresariales que nos permiten conseguir nuevos proyectos y orientar el negocio de manera global. En algunos casos, acaban contratando con nosotros parte de su actividad de I+D a través de relaciones que de manera natural son a largo plazo y dan estabilidad al centro.

A CD6, pues, la generación de compañías nos ha permitido generar lo que ahora llaman un entorno emprendedor, que hemos conseguido completar con un clúster temático, el SECPhO. El entorno se realimenta y crece alrededor del centro, lo diferencia y prestigia, y cada entidad establece relaciones de tipos diversos con las otras. Falta camino, sobre todo en cuanto al reconocimiento del esfuerzo que hacen los emprendedores, y seguramente en cuanto a la sistematización del proceso, copiando modelos de éxito externos. Pero, con el tiempo, hemos descubierto que esto del emprendimiento es un virus que se contagia…

Santiago Royo
Director
Centro de Desarrollo de Sensores, Instrumentación y Sistemas (CD6) Centro Miembro de CIT UPC