¿Por qué la optimización de rutas es la gran esperanza de las Smart Cities?

Black Friday, uno de esos momentos dulces del año para todo eCommerce y para toda la cadena de envíos posterior, las visitas a las landing page y los ratios de conversión se disparan como el corcho del cava de algunos comercios celebrando las métricas. Todo ese volumen de paquetes tiene que llegar de alguna manera a nuestros clientes, ya no es suficiente con alegrarnos de que confirmen la compra, debemos asegurarnos de que su experiencia sea la mejor posible y todo empieza porque la mercancía llegue a tiempo a su destino.

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Hace relativamente poco tiempo era bastante simple realizar los repartos pero con el auge de la compra online y de los envíos en pocas horas el sector logístico, y concretamente el last mile, se está empezando a colapsar. Si al hecho de que actualmente los vehículos de reparto tienen que visitar el mismo edificio más de una vez al día, añadimos el incremento de los precios del combustible y las restricciones que se están imponiendo a la circulación de vehículos en los centros urbanos, hoy más que nunca es de crucial importancia la planificación inteligente de las rutas. ¿Por qué?

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La revolución del blockchain

Andreas Sumper, investigador de CITCEA UPC

Andreas Sumper, investigador de CITCEA UPC

Sin mucho ruido, en 2009 se inventó una de las tecnologías probablemente más impactantes de este siglo. Un tal Satoshi Nakamoto, el inventor del Bitcoin, cuyo nombre es muy posiblemente un seudónimo, estaba intentando resolver un problema muy conocido de las monedas cibernéticas. Una moneda cibernética es básicamente un código digital que se almacena en un ordenador. ¿Cómo podemos evitar que se gaste la misma moneda varias veces? La solución del problema es simple y a la vez genial. Nakamoto propuso que todas transacciones fueran públicas. Siendo públicas, todo el mundo podría comprobar si la moneda virtual se había gastado ya o no. Para ello, ideó un sistema en el cual se juntan varias transacciones en bloques y dichos bloques se escriben en una cadena. En inglés, la cadena de bloques se denomina “blockchain”.

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